jueves, 17 de septiembre de 2015

Cuento proyecto de computacion


La piedra filosofal. (Alquimia)
La piedra filosofal.
Personajes:
Piedra Esmeralda (Lydia Belmontes)
Piedra ónix (Luis Calderón)
Piedra filosofal / Filomeno (Sergio Chávez)
Piedra Zafiro (Sebastián)
Piedra turquesa (Ana Victoria)

Había una vez en un lugar muy lejano y no mucho tiempo atrás había dos pequeñas piedras: Zafiro y Filomeno. Zafiro y Filomeno eran muy buenos amigos, de esos amigos que se ríen de las mismas cosas y juegan todos los recesos, incluso sus mamas les ponían más refrigerio para que compartieran.
Un día, en el receso Filomeno quería jugar, pero no solo con Zafiro, ¡el quería jugar con todos los de la escuela! Así que ese mismo día Filomeno se acercó a cada grupo de niños en la escuela.
Filomeno: ¡Hola Ágata!
Ágata: Emm, hola.
F: ¿Quieres jugar con Zafiro y conmigo a las escondidas?
A: Mmm, la verdad no, gracias Filomeno.
Filomeno se fue triste, ¡pero no se rindió! Fue con Jaspe.
Filomeno: ¡Hola Jaspe!
Jaspe: Hola.
F: ¿Quieres jugar con Zafiro y conmigo a la trae?
J: No, no quiero.
F: Entonces ¿a los encantados?
J: No quiero jugar contigo Filomeno.
Filomeno se fue, pensó que nunca lograría hacer más amigos además de Zafiro; Filomeno muy triste se sentó y suspiro: - ¿Por qué nunca logro hacer amigos? – Entonces los más populares se le acercaron y le dijeron: - Mira Filomeno, todos nosotros somos piedras preciosas y semipreciosas, pero la verdad es que tu no, nadie sabe que eres tú, eres raro y único en tu especie, además tu no brillas ni tienes lindos colores, solo eres rojo y nada más. – Filomeno se enojó muchísimo y grito: - ¡Soy una piedra filosofal! – Filomeno salió corriendo y comenzó a llorar, Zafiro su amigo lo siguió.
Zafiro encontró a su amigo sentado en el suelo llorando.
Zafiro: No llores Filomeno, yo se que res una piedra muy especial, además muy divertida. *Soltó una ligera risa*
Filomeno: No mientas Zafiro, Alejandra dijo la verdad, no soy más que una triste y fea piedra. *Dijo Filomeno todavía triste y un poco lloroso*
Z: ¡Estoy harto! Ellos se creen mucho por que brillan y tienen lindos colores, ellos solo son piedras semipreciosas, mas tu Fil, tu eres especial, ¡no por nada eres una piedra filosofal! ¡Vamos! Sígueme.
F: ¿A dónde vamos? *Dijo Filomeno tranquilizándose un poco y limpiándose la cara*
Z: Vamos a investigar, sé que tú eres muy importante.
Zafiro animo a Filomeno; juntos se fueron a la biblioteca, fueron al mejor lugar donde podían encontrar información, libros.
 Cuando llegaron se dieron cuenta de que no había mucha gente ahí, además era un lugar muy silencioso.
Z: Muy bien Fil, tu busca en la letra “F” de “Filosofal” y yo buscare en la letra “P” de “Piedra”, ¿está bien?
F: De acuerdo.
Zafiro estuvo buscando un muy largo rato, pero tristemente no encontró nada sobre las piedras filosofales. Zafiro estuvo casi por darse por vencido, cuando un poco cansado dijo en un suspiro: - Creo que nunca encontrare nada por aquí. - Sin darse cuenta alguien lo escucho.
Turquesa: ¿Estas bien? ¿Qué buscas?
Z: Si, gracias, estoy buscando algo sobre piedras filosóficas, ¿sabes algo?
T: La verdad es que no, no sé nada de eso, pero te puedo ayudar a buscar.
Z: ¡Sí! Muchísimas gracias. Lo siento, mi nombre es Zafiro.
T: Mucho gusto, mi nombre es Turquesa.
°
Mientras Zafiro y Turquesa seguían buscando, Filomeno seguía buscando, sin encontrar nada en la letra “F”.
F: Me pregunto cómo le estará yendo a Zafiro, porque a mí no me está yendo nada bien, aun no encuentro nada, y parece que no lo hare nunca.
Ónix: Hola, Disculpa que me meta un poco, ¿estás bien?, parece que no encuentras algo, ¿te puedo ayudar?
F: ¡Hola! ¿En serio? ¡Me encantaría tu ayuda! Mi nombre es Filomeno.
O: Mucho gusto Filomeno, mi nombre es Ónix.
Ahora Zafiro buscaba con Turquesa y Filomeno buscaba con Ónix.
Pasaron varias horas, pero ninguno encontró nada, hasta que se dieron por vencidos, los cuatro se encontraron en una mesa, todos estaban cansados y tristes por no haber encontrado nada.
F: Estoy harto, no soy nada ni nadie.
Z: No digas eso Fil, tal vez solo no es este el lugar.
O: Si eso debe ser, además, todas las bibliotecas son diferentes, puede que aquí no esté la información de quien eres pero puede que en otra biblioteca sí.
T: Es cierto, pero, también podríamos pedir algo de ayuda, a lo mejor hay alguien por aquí que si sabe quién eres, Fil, tal vez buscamos en los lugares equivocados, tal vez solo necesitamos un poco de ayuda de alguien más. Busquemos un poco de ayuda, ¿les parece si le preguntamos a la bibliotecaria?
O: Tienes razón, deberíamos empezar a buscar a la bibliotecaria.
Los cuatro fueron a buscar a la bibliotecaria, y al final la encontraron justo en su escritorio.
F: Buenos días, ¿usted es la bibliotecaria?
Esmeralda: Llámenme Esmeralda, ¿en que los puedo ayudar?
Z: Buscamos algo sobre la piedra filosofal, ¿sabes algo?
O: Así, ¿nada más?
T: Ustedes no saben nada de esto, déjenmelo a mí; Hola, Esme, mira, nuestro amigo es una piedra filosofal, pero no sabemos nada respecto a su pasado ni quien es, y la verdad es que buscamos como locos en las secciones “P” y la sección “F”, no sé, ¿sabes algo sobre el tema?
E: ¿Qué si se algo sobre la piedra filosofal? Claro que se, solo que ha estado buscando en el lugar equivocado, la piedra filosofal fue una piedra bastante importe y muy buscada durante la edad media, estuvieron buscando en la letra “P” y en la letra “F”, pero ustedes debieron buscar en la letra “A” de “Alquimia”.
Z: ¿Al que?
O: Alquimia, calla y escucha.
E: Jajaja, si, alquimia, se les llamaba alquimistas a los doctores de la edad media.
Z: ¿Qué es “edad media”?
E: La edad media fue un tiempo cuando había caballeros sobre sus caballos por todos lados y damiselas en peligro todo el tiempo.
O: Wow, eso luce bastante importante, Filomeno, parece que fuiste muy importante.
E: No solo fue, sigue siendo, Filomeno es muy único en su especie, es especial y único, hoy en día es una reliquia muy valiosa he importante.
Z: ¡Muchas gracias Esmeralda! Has sido de muchísima ayuda.
E: Claro chicos, no duden en preguntar la próxima vez, con gusto les ayudo.
Todos menos Esmeralda: ¡Gracias!
O: Bueno Filomeno, estas muy callado, no has dicho nada, ni pareces sorprendido, ¿Qué dices?
F: Bueno, es solo que estoy tan sorprendido que ¡ni si quiera me lo creo!

Los cuatro nuevos amigos siguieron su vida, solo que esta vez juntos, salían a jugar a todos los juegos que querían, se reían todos de los chistes, todos compartían sus lonches, incluso iban seguido a visitar a Esmeralda.